domingo, 27 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: se ha ido.

Querida mini-yo:

Es domingo. Se supone que tendría que estar haciendo las típicas cosas de un domingo: despertarme tarde, leer, escuchar música, pasar el día con mi familia, ver películas tontas y prepararme para el fatídico lunes. Pero hoy es diferente.

Me estoy dedicando a recordar. Sí, lo que lees. Recuerdo su rostro lleno de arrugas en el que destacaba una gran sonrisa que elevaba sus mejillas y achinaba sus ojos. Recuerdo la forma en la que subía sus gafas por el puente de su nariz y cómo miraba ese reloj con la correa de cuero negro que siempre llevaba en su muñeca derecha.

Recuerdo los trabajos que mandaba, que se tenían que presentar en una carpeta de forros y tenían que tener sí o sí quince hojas escritas a ordenador en Arial 14. Siempre me había gustado la forma en la que pasaba las hojas de un libro, con sumo cuidado, casi pidiendo permiso para aventurarse en las letras allí escritas.
Su pasión eran los exámenes orales y lo peor que podías hacer era tartamudear.

Tal vez ya no esté en el colegio, pero siempre será mi profesora, esté donde esté.

Hoy es domingo, pero no me gusta. Ayer se fue sor Inmaculada y no me pude despedir. Espero que lea esto como mi última carta. Dentro de unas horas iré a ver su cuerpo, pero sé que ella no está ahí. Me ha dejado, pero le espera lo mejor por una vida tan plena y servicial.

Igual que hoy la recuerdo, así lo haré todos los días. Recordaré a esa mujer tan innovadora en su tiempo que me enseñó a amar la vida y a ser yo misma, que consiguió su doctorado en Teología hace cuestión de meses porque no era capaz de estarse quieta.

Recordaré sus ojos, sus dedos temblorosos, sus besos en la mejilla, sus palabras siempre adecuadas.

Y espero, querida mini-yo, que tú la recuerdes tanto como yo. Sé que no caerá en el olvido; no lo permitiré.

Con el corazón a rebosar de lágrimas,

Una chica del mundo real.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: seamos del club de fans de las servilletas.

Querida mini-yo:

No siento las piernas del cansancio acumulado y las operaciones matemáticas se enredan ante mis ojos para así ser más imposibles de resolver; si me río, paro al instante porque tengo agujetas en los abdominales y voy por mi casa en zapatillas porque el suelo está demasiado frío para mi gusto. Se nota que la rutina vuelve, y cuesta; vaya que cuesta, solo quiero volver a esa tumbona con vistas al mar para leer hasta que se me cierren los párpados y mi piel se tueste hasta que no me reconozca en el espejo.

Pero quiero pensar que ahora vienen esos momentos tan llenos de vida en los que sales una tarde de sábado a tomarte un té, entras empapado a la cafetería y, mientras esperas tu pedido, las mejores ideas que puedan existir las apuntas en servilletas con una caligrafía digna de un cero pero, eso sí, con dibujos muy pequeños adornando las esquinas. Si estás de buen humor eres capaz de dejar una pequeña propina antes de sumergirte de nuevo en la inmensidad de las calles, con los ruidosos coches rugiendo de fondo y los protectores edificios indicándote el camino.

Ahora viene la época de quedarse en casa un día de esos de ir en bata mientras escalofríos que no han sido causados por el frío te llenan al pensar la de cosas que te quedan por hacer en esta vida.

Me gusta mi forma de mirar la vida; me hace sentir única. Por algo tenemos pensamiento, ¿no?

Me enorgullece ser de esas pocas personas que guardan las servilletas escritas en su bolso para leerlas algún día y echar la vista atrás a esa hora y ese momento exacto.

Pero, querida mini-yo, me enorgullece todavía más haber sido positiva durante todo un lunes. Me merezco un premio.

Deseando esos días de servilletas,

Una chica del mundo real.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: como en un domingo normal.

Querida mini-yo:

Mi nueva profesora de lengua nos mandó para este fin de semana hacer una redacción en medio folio (sí, solo medio folio, eso mismo pensé yo) sobre mis expectativas para este curso. Tenía pensado escribir sobre lo bien que se me dará y lo mucho que estudiaré, pero hoy es domingo y eso significa comer, dormir, ver películas, andar en pijama y sin peinarse, leer y escribir. Es por ello que he decidido hacerlo de una manera diferente.

Por supuesto que soy positiva y espero que todo sea fantástico, pero me han catalogado como "la nueva" y me encantaría construirme otra reputación mejor valorada. Tengo que conseguir mi puesto, y para ello no pienso ser mediocre en una simple redacción.

Soy la nueva, sí, y eso tiene sus contras, también, pero siempre tendrá sus cosas buenas. Puedo hacer mil amigos, enseñar a los profesores de lo que soy capaz y recordarme a mí misma lo lejos que puedo llegar empezando desde cero; ganarme la confianza de personas y aventurarme en nuevas experiencias.

Haré que se aprendan que mi nombre se escribe con "J" y no con "G"; y cuando consiga eso, podré ser la persona más feliz del universo.
Vale, tal vez haya exagerado, pero así soy yo. Además, llevo todo el día con una maratón de Star Wars en la televisión gracias a mi querida hermana pequeña. ¿Es que no podía ser normal?

Con un moño mal hecho y el olor de las palomitas me despido.

Una chica del mundo real.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: empezando una nueva etapa.

Querida mini-yo:

No sé cómo empezar esta entrada; tengo tantas cosas en la cabeza... He conseguido sobrevivir al primer día de instituto, creo que me merezco un premio y todo.

He conseguido llegar a tiempo a todas mis clases y, por primera vez en mi vida, mi sentido de la orientación ha dado señales de existencia y ha funcionado. He conseguido dejar la timidez de lado y abrirme a mis compañeros, de los que he sacado varias conclusiones: la primera de todas es que son muy habladores; la segunda, que son muy inteligentes; y la tercera, y puede que más importante, es que todos son unos muy buenos compañeros. Tal vez no conozca a la mayoría de sus amigos ni haya vivido esas experiencias con los profesores de las que tanto hablan, pero consiguen hacerme más sencillo todo este cambio.

Y menudo cambio: paso de la media hora larga de recreo de mi anterior colegio a dos recreos de quince minutos cada uno en los que me da tiempo de tomarme algo y entablar dos conversaciones diferentes antes de que suene la campana. Y qué campana; no sé si llegaré a acostumbrarme a ella, siempre me pilla por sorpresa. Además, los profesores son más duros y exigentes pero siento mayor libertad por los pasillos. Es todo tan extraño pero a la vez fascinante...

¿Y lo mejor de todo? Que tengo tiempo de conocer a todos mis compañeros y profesores antes de la graduación, y seguro que para entonces no me perderé en la primera esquina.

Deseando encajar pronto,

Una chica del mundo real.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: ¿preparada para la nueva vida?

Querida mini-yo:

Hoy es mi último día de libertad antes de internarme en un laberinto de viejos ladrillos y gente por conocer, de profesores nuevos a los que soportar y experiencias de todo tipo. Sí, es lo que te estás imaginando: ¡mañana empiezo nuevo curso en instituto nuevo!

¿Emocionada? Por supuesto. ¿Extrañando a mis antiguos compañeros y amigos? No sabes cuánto. ¿Deseando entrar por esa imponente puerta y conocer ese nuevo mundo? Oh, sí.

Quiero creer que voy a mirar este nuevo curso como si fuese la primera vez que desfilan 9 meses escolares ante mis ojos; quiero empezar latín y seguir con la literatura del siglo XX; quiero conocer gente de todo tipo y, sobre todo, quiero abrir los ojos y ver todo desde otra perspectiva, una más general. Quiero que dejen de pintarme el mundo y convertirme en esa persona que sujeta el pincel y está frente a un lienzo en blanco con miles de ideas que pintar.

Será mi primer día pero no pienso tener miedo; voy a tomar una gran bocanada de aire y entraré con la cabeza bien alta, una sonrisa plasmada en mi rostro y y mis emociones a flor de piel. No habrá ningún monstruo esperándome a la entrada, solo adolescentes como yo que se empujan entre ellos con sus pesadas mochilas llenas de esperanzas para este nuevo curso.

"Que empiecen los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre" como se dice en el best-seller Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins "Felices Juegos del Hambre y que la suerte esté siempre de vuestra parte".
 Ya sólo me falta terminar diciendo "Esto es Esparta".

Una chica del mundo real.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: la importancia de llegar el último.

Querida mini-yo:

Ya sea por la actuación de fin de curso o por un concierto, siempre queremos ser los primeros. Nos sentimos orgullosos y con la cabeza bien alta y la emoción en nuestra voz, decimos: "Sí, conseguí el mejor sitio porque fui la primera en la cola, ¿te lo puedes creer?". Pero nunca nos hemos parado a pensar en lo contrario; ¿cómo nos sentiríamos si fuésemos los últimos?

Según mi ilógica mente, hay dos maneras de sentirse:
a) Fastidiarse con uno mismo o con lo que te ha impedido llegar antes mientras nos sentimos avergonzados.
o
b) Sentirse satisfecho porque has sido el último con la suerte de presenciar el acto que sea y te crees que los guardas de la puerta te estaban esperando porque no querían dejarte fuera.

Sí, las dos totalmente dispares pero, ¿cómo te sentirías tú? Coméntalo, me encantaría saber tu reacción. Pero, ante todo, intenta darle una cierta diversión a la vida y por algo que a la mayoría de la población le incomoda o se siente mal con ello, conviértelo en una experiencia positiva llena de lecciones. Para todo hay una primera vez, incluso para cosas tan ridículas como el tema de esta entrada.

Deseando dejar de lado los prejuicios y reírme de ellos,

Una chica del mundo real.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: días que no caen en el olvido.

Querida mini-yo:

Hoy es 11 de septiembre. Hoy
hace catorce años que se sumió en una tragedia no solo Nueva York o Estados Unidos, sino el mundo entero. Tal vez solo tuviese un año y medio y no me enterase de nada, pero un suceso así siempre va a quedar en la memoria de la población, y es normal que se recuerde y los más pequeños pregunten "mamá, ¿qué es eso del 11-S?".

Pues eso es una pesadilla que nunca seremos capaces de olvidar, es la personificación de lo peor del ser humano, es la representación de la violencia en estado puro.

Ningún monumento, ninguna lágrima, ningún discurso, ninguna guerra volverá a llenar esta sensación de vacío por todas esas injustas muertes. Lo peor que se puede hacer es arreglar los problemas con violencia, porque nunca se arreglan; peor aún, pues lo desequilibras más todavía.

Pero basta, quiero dejar de pensar en negativo. Quiero recordar a todos esos héroes sin capa que pusieron su vida a manos de la sociedad, ayudando a tantas familias cuando ellos también necesitaban apoyo. Me encantaría llegar algún día a ser como ellos, aprender a comprender a los demás y luchar por mis ideales.

Tal vez esta opinión sea el primer paso.

Con sentimientos encontrados me despido.

Una chica del mundo real.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: una semana desaparecida.

Querida mini-yo:
¡Por fin en mi dulce y familiar España! Ya echaba de menos ir a una cafetería y pedir un Nestea en español o entender los carteles publicitarios expuestos en la calle. Simplemente te invade una sensación de calidez y confort muy agradable, aunque no cambiaría nada de esta semana.
"¿Y qué ha pasado?" te preguntarás. Mejor pregunta "¿qué no ha pasado?" porque he paseado por lugares mágicos llenos de encanto, he visto amanecer con el sol alzándose entre las olas y las gaviotas volar  mientras se sacudían la sal de sus plumas, he conocido personas con las que espero seguir teniendo contacto a pesar de la distancia, he bailado todo tipo de bailes que pueda haber, he comido hasta el cansancio (que eso ya es decir) y he disfrutado de cada momento con mi familia. Y todo esto no lo cambiaría por nada.
El tiempo pasa y mañana será el adiós definitivo a esta semana que guardaré en mi cajón de los recuerdos que te consiguen sacar una sonrisa de oreja a oreja; la distancia será cada vez mayor y más difícil de atravesar; las personas cambiaremos y viviremos nuevos encuentros inolvidables, y tal vez no recordemos algunos detalles dentro de unos años o incluso unos meses, pero si hay algo que sé con certeza es que estoy preparada para mi siguiente aventura.
Rodeada por toneladas de agua salada me despido,
Una chica del mundo real.