Querida mini-yo:
Es sábado por la noche. ¿Qué estaría haciendo una adolescente normal? Creo que salir con sus amigos o ir al cine, como nos enseñan las películas americanas; sin embargo, aquí estoy: sentada en el sofá haciendo de niñera mientras busco en Internet información sobre diversos planetas para un trabajo de sociales de mi hermana.
¿Acaso no hay ningún fantasma con sed de venganza vagando por las casas buscando asustar a algún pobre idiota? Porque me ofrezco voluntaria para un poco de acción que no sea la maratón de películas Disney.
Nada, que a mi casa solo se acercan niños pidiendo caramelos que salen corriendo al ver mi terrorífica careta. Ni siquiera un príncipe azul que me prometa amor eterno.
A quién quiero engañar, es más fácil que invite a cenar a un zombie educado.
Pero es Halloween y eso, querida mini-yo, altera nuestras ideas más de lo que nos imaginamos.
Descubriendo la temperatura media de Saturno,
Una chica del mundo real.




