sábado, 31 de octubre de 2015

Querida mini-yo: ¿maldición de Halloween? Más bien "maldición de deberes".

Querida mini-yo:

Es sábado por la noche. ¿Qué estaría haciendo una adolescente normal? Creo que salir con sus amigos o ir al cine, como nos enseñan las películas americanas; sin embargo, aquí estoy: sentada en el sofá haciendo de niñera mientras busco en Internet información sobre diversos planetas para un trabajo de sociales de mi hermana.

¿Acaso no hay ningún fantasma con sed de venganza vagando por las casas buscando asustar a algún pobre idiota? Porque me ofrezco voluntaria para un poco de acción que no sea la maratón de películas Disney.

Nada, que a mi casa solo se acercan niños pidiendo caramelos que salen corriendo al ver mi terrorífica careta. Ni siquiera un príncipe azul que me prometa amor eterno.

A quién quiero engañar, es más fácil que invite a cenar a un zombie educado.

Pero es Halloween y eso, querida mini-yo, altera nuestras ideas más de lo que nos imaginamos.

Descubriendo la temperatura media de Saturno,

Una chica del mundo real.

martes, 27 de octubre de 2015

Querida mini-yo: momentos vividos que siempre recordaré.

Querida mini-yo:

Hoy he vuelto a visitar mi colegio. El camino entre las piedras resbaladizas por la lluvia se me antojaba demasiado largo hasta que he tocado el timbre pero en cuanto me han abierto la puerta, me ha parecido que el tiempo no había pasado y volvía a ser esa niña de dos años en su primer día de clase con su babi rosa dándole los buenos días a la monja de puerta. O no tan atrás, simplemente al año pasado cuando iba con miles de hojas de apuntes mientras repasaba un examen de formulación química.

Entre unos "qué mayor te veo" y "cuánto has crecido", he continuado con mi visita. Y prometo que cuando iba a llamar a la puerta para entrar a mi clase, me flaqueaban las piernas. Pero ha sido abrirla y descubrir que todo seguía igual. Lo único que había cambiado era yo.

" La clase es tuya" me dice el profesor como saludo mientras mis antiguos compañeros se levantan para abrazarme, y ha sido ahí cuando he sentido lo mucho que les echaba de menos. No me había dado cuenta hasta ese instante, recibiendo todo su cariño y sus típicas bromas. Solo me ha faltado adueñarme de un pupitre y empezar a tomar apuntes de lo que estuviesen dando.

Y es en días así, querida mini-yo, en los que das gracias por todo eso que has vivido y a lo que volverás siempre que quieras recordar.

Tapada hasta las orejas con la colcha y un catarro difícil de quitar se despide,

Una chica del mundo real.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Querida mini-yo: ¿y si fuese una meiga?

Querida mini-yo:

Esta ha sido, sin ninguna duda, una semana intensa. Entre mis enemigas (sí, querida mini-yo: las matemáticas), la emoción de mi primer examen de latín y este maravilloso puente, no he tenido ni un momento para conectarme a mis redes sociales o incluso para ver el telediario, aunque solo piense en lo mal que está el mundo cuando lo veo.

Tras un largo viaje en coche en el que pensé que mis piernas pasarían a sumirse en un sueño eterno mientras la lluvia salpicaba el parabrisas, conseguimos llegar a ese rincón casi al fin del mundo rodeado de exuberantes plantas y acantilados de libro.

No solo me encantó esa tierra de Meigas llena de historia y aventuras, sino las personas que en ella residen. Ese acento tan cantarín y refinado que se asemeja al murmullo de las olas rompiendo en la arena... Por no hablar del pulpo a la gallega: si antes me gustaba el pulpo que se hace aquí en la Mancha, creo que no podré probarlo nunca más si no es gallego; ni siquiera en el mejor restaurante.





Así que, querida mini-yo, si alguna vez te ofrecen descubrir los misterios del norte, no dudes en coger tus botas de agua (que son imprescindibles) y una sonrisa para todo el que se cruce por tu camino.

Pero volvemos a esta zona de viñedos y solo me queda el olor a sal en la maleta, incitándome a esperar con más ansia la próxima vez.

Con las ideas revueltas como en una marejada,

Una chica del mundo real.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Querida mini-yo: ¿será obsesión lo que sienten las madres hacia los armarios?

Querida mini-yo:

Nunca llegaré a entender a mi madre. Todos los años antes de que el frío se instale con nosotros para una larga temporada, decide hacer cosas estúpidas, como puede ser "colocar su armario". Comprendo que organice el de mi hermana, pues crece y tiene que ver qué le vale y qué necesita para la nueva temporada.

Pero es que su caso es
muy diferente: antes de nada, se pasa días enteros suspirando y diciendo por lo bajo "me toca hacer el cambio de otoño", como si intentase grabarlo a fuego en su mente como una obligación; después tenemos la segunda fase, que consiste en amontonar su ropa en la cama y dejar el armario totalmente vacío para, seguidamente, sujetar su pelo en una pinza y continuar con la faena. Ahora tocaría decidir la suerte de cada prenda: unas pocas (tres en total) serían desechadas porque debería estar prohibido llevar semejante trozo de tela deshilachado y lleno de pelotillas por el paso del tiempo, mientras que el resto volverían a su percha y al mismo lugar que habían ocupado anteriormente.

Y aquí viene el quid de la cuestión: ¿por qué lía la que lía si sabe que como mucho se deshará de cuatro trapos y el resto seguirá igual? Nadie lo sabe, creo que ni siquiera ella.

Creo que es una pasión secreta de cuando eres madre: ordenar, ordenar y descolocar para volver a ordenar. ¿Existirá alguna competición para semejante hobbie? ¿Y premios para los pobres que tenemos que soportar semejante "transformación"?

Es por ello, querida mini-yo, que plasmo mi teoría en esta entrada para que, en un futuro que todavía se me antoja lejano, no me deje llevar por ese instinto de madres y siga manteniendo mi desorganizada esencia.

Con mi madre otra vez a la carga para atacar toda gripe o resfriado,

Una chica del mundo real.

lunes, 5 de octubre de 2015

Querida mini-yo: la maldición de los martes.

Querida mini-yo:

Creo que el mundo está en nuestra contra. "¿Y eso por qué?", te preguntarás. La respuesta es simple pero abrumadora: mañana es martes.

Ahora será el momento en el que pensarás que mi poca inteligencia ha disminuido todavía más y dirás "si lo peor es el lunes". Cómo se nota que no te has parado a pensar.

Puede que los lunes sean el primer día de una fatigosa semana, pero has tenido el fin de semana para descansar y prepararte; sin embargo, el martes es como un segundo lunes: todavía se nos hace lejano el viernes y ya hemos tenido un lunes para agotarnos. Es, por decirlo de alguna manera, el segundo lunes. Y eso, aunque parezca que no, nos afecta a todos.

Pero quiero pensar que dentro de nada estaré preparando las maletas y emprendiendo un maravilloso viaje para reencontrarme después de tantos meses con cuatro fantásticas personas (y su adorable perro, también hay que mencionar) con las que me hartaré de reír y, aunque nos caiga alguna que otra lluvia de esas típicas del norte, seguro que nunca perderé la ilusión de volver a verles.

Así que puede que mañana sea un segundo lunes, pero también es probable que esté a menos horas de pasar unos días inolvidables.

Y es que la amistad es lo último que se debe perder en esta vida, y da igual la diferencia de edades, dónde vivís o si te gusta más la noche que el día; el caso es seguir manteniendo esos vínculos e ir fortaleciéndolos no solo con el paso del tiempo, sino que también con el trato y la perseverancia.

Es por todo eso, querida mini-yo, que me enorgullece ser amiga de esa persona que se ha vuelto imprescindible en mi vida y que quiero que llegues a encontrar algún día para que me digas "llevabas razón".

Con frío en la nariz por este otoño que ya empieza a vivir,

Una chica del mundo real.

jueves, 1 de octubre de 2015

Querida mini-yo: la plaga de falsos humanos.

Querida mini-yo:

Ahora mismo es el primer momento que tengo para escribir en toda esta semana, y se siente extraño, como si ya no supiese expresarme con palabras. Creo que me estoy muriendo.

Mientras espero el paso de los días sigo leyendo artículos de periódico y viendo el telediario, pero lo único que consigo sacar en claro es que el mundo sigue siendo igual de cruel que el día anterior.

Como bien he aprendido gracias a mi profesor de Ética, el hombre es el único ser que puede dejar de ser aquello que es.


¿Que qué quiero decir con esto? Que no nos hacen falta cuernos o garras para convertirnos en monstruos; es más, hay demasiados sueltos por el mundo.


Actúan con violencia, dominando a personas inocentes cuyas vidas parece que no importan lo suficiente como para ser salvadas, ya sea porque les amenazan verbalmente o con una pistola apuntándoles a la cabeza, por no decir aviones militares volando sobre sus cabezas a la espera de una orden para bombardear unas cuantas viviendas llenas de alegrías, miedos, recuerdos y esperanzas...

Pero todo ello parece que no es importante; total, no nos pasa a nosotros...

Sigo esperando alguna señal de humanidad en este planeta lleno de falsos humanos.

Deseando volver a saber plasmar mis emociones,

Una chica del mundo real.