viernes, 11 de diciembre de 2020

Querida mini-yo: este año, más que nunca.

Querida mini-yo: 

Cada año me pasa lo mismo: llega el mes de diciembre y los recuerdos me avasallan, recordándome todos los grandes momentos vividos durante esos 365 días. Pero este año la nostalgia se ha apoderado de mí más que nunca, intentando echar la vista atrás y evadirme, volver a tiempos mejores, más fáciles para todos. Siento que, en tan solo unos meses he cambiado más de lo que me gustaría admitir.

Hoy ya no sé qué bien quién soy.

No sé qué ha sido de 2020, pero sí sé que hace un año no conocía la incertidumbre como la he conocido estos meses. Tampoco el miedo ni la responsabilidad. La desilusión, esa sensación constante del corazón en un puño. No saber cuándo iba a volver, qué pasaría al día siguiente. Aprender a manejar todas esas emociones, sola, y afrontar la realidad. Sin un abrazo cuando más lo necesitaba, pero agradeciendo en todo momento estar bien. He llegado a aborrecer esta "nueva normalidad" - que no tiene nada de normal -, la frivolidad con la que hemos pasado de ser personas a un simple número en los telediarios.

Sabía que la distancia se medía en ganas, pero nunca había tenido el coraje de ponerme a contarlas. Aunque parezca difícil de creer, a veces estar a metro y medio de un ser querido sin poder envolverle entre tus brazos duele mucho más que una llamada a cien kilómetros.

Ha sido un año de sentir mucho y actuar aún más. Pero, este año más que nunca, nos ha enseñado a valorar: todo lo aprendido, poder estar bien, tener a todos los nuestros con nosotros. He empezado a apreciar cada momento, cada detalle, cada caricia, cada mirada, por si es la última.

Ojalá tú también, mi querida mini-yo, valores cada momento y cada una de las lecciones que seguramente hayas ido guardando en tus bolsillos. Te deseo mucha fuerza en este tiempo que queda. Seguro que lo mejor está por venir.

Hasta la próxima,

Una chica el mundo real.




domingo, 12 de abril de 2020

Querida mini-yo: llénate de abrazos.

Querida mini-yo:

Me cuesta encontrar palabras que describan la situación que vivimos en este momento. Suelo soñar casi todas las noches, pero nunca he tenido una pesadilla como esta. En ninguna de las historias que he leído el antagonista era un enemigo tan letal. Y eso me aterra.

Universidades y colegios sin actividad presencial, millones de personas en todo el mundo sin poder ir a trabajar, familiares perdiendo a sus seres queridos sin poder decirles "te quiero" por última vez, sin poder despedirles como se merecen. Un adversario invisible que ataca sin avisar. Una batalla que no se libra en las calles sino en las casas, pero que no por ello es menos peligrosa.

Y es que, querida mini-yo, de un momento a otro la vida nos ha cambiado de golpe. Y, aunque no me hacía falta este duro golpe para saber que mi vida era increíble tal cual era, la echo de menos. Echo de menos poder buscar la sombra cuando el sol me cegaba la vista o perderme con mis amigos por las calles de Madrid. Echo de menos abrazar sin miedo y no inquietarme cada vez que mi padre vuelve cansado de largas jornadas en el hospital. Echo de menos añorar mi casa y desear que llegase el fin de semana para leer y ver películas.

No obstante, sé que esto pasará, que volverá a estar permitido amar, que los reencuentros serán inolvidables y que volveremos a patearnos las calles hasta quedarnos sin zapatillas. Pero nada de ello será posible si no nos cuidamos y cuidamos al resto. Por eso esta vez, querida mini-yo, solo te pido que te quedes en casa, y que no pierdas la esperanza, porque todo volverá.

Ojalá esto nos sirva para apreciar lo que teníamos.

Cuídate mucho,

Una chica del mundo real.


viernes, 11 de enero de 2019

Querida mini-yo: un nuevo mundo.

Querida mini-yo:

Han pasado tantas cosas desde la última vez que hablamos... Tantas que no sé ni por dónde empezar.

Desde entonces, me he visto rodeada de una vorágine de historias y emociones que ni yo misma soy consciente del cambio que ha dado mi vida en menos de un año. Dejé atrás el instituto, ese hogar que en tres años me enseñó que a veces hay que atreverse y lanzarse al vacío porque es ahí cuando uno aprende a volar y se propone su propio rumbo. Un lugar en el que conocí a muchos de mis actuales amigos, que ojalá sigan siéndolo para siemprea; las aulas en las que tantas veces reí -así como lloré-; los pasillos en los que esperaba con ansia a que llegase esa persona. Porque sí, al final llegó. Y es muchísimo mejor de lo que podría haber imaginado. Él es, sin duda, una de las razones por las que me esfuerzo al máximo cada día, porque se merece lo mejor y me dolería en el alma defraudarle.

Pero ahora mi mundo es un pelín más grande y engloba también a Madrid; en concreto, a su capital del sur, como así la llamamos. En tan solo unos meses ha conseguido ganarse un hueco en mi corazón y gran parte de mi vida está allí. Ahora me reconforta el traqueteo del cercanías mientras voy leyendo o el hecho de sentirme una más entre todos esos desconocidos. Solo otra persona más. Porque es en esos momentos en los que me doy cuenta lo insignificantes que podemos llegar a ser, así como todo lo que tanto nos afecta. Como dice mi madre "si se puede arreglar, ¿para qué te vas a preocupar? Y si no se puede, ¿de qué te sirve preocuparte?". Y es que no hay nada demasiado grande para nosotros, y mucho menos si tenemos en quién apoyamos.

Y es que, querida mini-yo, me siento plena. Nunca me había sentido tan bien como ahora. Supongo que por eso me he decidido a escribir una noche como esta, otra fría noche más de enero. Porque ahora este es un nuevo mundo, mi mundo, y es hora de disfrutarlo.

Contigo siempre,

Una chica del mundo real.



lunes, 15 de enero de 2018

Querida mini-yo: propósitos.

Querida mini-yo:

Año Nuevo, propósitos nuevos.

Y digo "nuevos" de verdad.

No los típicos "iré al gimnasio", "dejaré de fumar" o "sacaré mejores notas", no. Me refiero a algunos que de verdad valgan la pena.

He estado unos cuantos días pensándolos, pero me he propuesto cumplir los siguientes:

1. Demostrar a mi familia y amigos lo mucho que les quiero, porque de nada sirve saberlo si no lo demuestro.

2. Quererme tal y como soy, sin peros que valgan. Ser mi fan número uno, mimarme, aceptarme.

3. Escribir cada día algo. Cualquier cosa. Tan solo una línea. Pero escribir. Y no dejar de hacerlo nunca.

Tal vez parezcan una tontería, pero todo camino tiene un principio y voy a hacer todo lo posible por cumplir con lo pactado pase lo que pase. Porque, querida mini-yo, todos necesitamos empezar de cero.

Feliz 2018,

Una chica del mundo real.

P.D.: para comenzar el año de la mejor forma posible, voy a releerme Orgullo y Prejuicio. Nunca me cansaré de volver a ella.


viernes, 10 de noviembre de 2017

Querida mini-yo: volver.

Querida mini-yo:

Si pudiese pedir un deseo, creo que querría poder revivir mi infancia: volver a jugar con mis muñecos, pasarme la noche en vela ilusionada por los Reyes Magos para despertarme y ver los regalos bajo el árbol, ver películas de Disney para desayunar y mancharme las manos de pintura para hacer láminas de plástica; releer mis primeros libros, perder la cabeza por mis galletas María, quejarme por lo apretado que llevaba el pelo en el moño de ballet, pasarme las tardes viendo "El Oso de la Gran Casa Azul" y correr hacia a mi madre a la salida del colegio.

Lo peor que podía pasarme era caerme en el patio del recreo o que me diesen un balonazo; lo mejor, no llevar deberes a casa para poder jugar con mis Playmobil y mimar a mi perro.

Parece tan lejano... No puedo evitar echar la vista atrás y recordarlo con una sonrisa en los labios. Pero no debo olvidar que este es mi presente, que debo aprender a apreciar cada momento porque el futuro está a la vuelta de la esquina, y el tiempo siempre nos gana.

Con la mente en el pasado, los pies en el presente y planes en el futuro,

Una chica del mundo real.



viernes, 25 de agosto de 2017

Querida mini-yo: saber apreciar lo simple.

Querida mini-yo:

Me he propuesto saber apreciar los detalles simples de la vida, como es despertarme y saborear la espuma de leche del café, pasar la lengua por mis labios para degustar ese sabor amargo antes de decidirme por echarle una cucharadita más de azúcar.

Tener a mi familia para todo, sentirme amada, y querer de vuelta. Aunque no se lo diga a menudo. Trabajaré en ello.

Pasar el rato con los amigos en el bar más barato y donde ponen las mejores tapas. Echarnos no una, sino mil risas. Hacer tantas fotos como haga falta hasta que todos salgamos bien en una.

Leer ese libro que ya has leído millones de veces, ver películas que siempre tienes pendientes, acabarte una serie en una tarde y sentirte mareado por todos los acontecimientos ocurridos, asimilando toda la información antes de empezar con otra.

Me gusta vivir. Así de simple. Y espero que no pierda esta ilusión nunca.

Una chica del mundo real.

Café Local, Valdepeñas


miércoles, 2 de agosto de 2017

Querida mini-yo: see you!

Querida mini-yo:

La aventura que llevaba tantos meses planeando ha llegado a su fin. Ahora he cambiado las lluvias repentinas por los días de piscina, el chubasquero por los shorts vaqueros, las clases matutinas por las siestas después de comer.

No puedo evitar sentirme diferente: tengo hambre a partir de las doce y media y me resulta extraño no estar pendiente del reloj para ver cuánto tengo que esperar hasta mi próximo bus. Pero, a la vez, me encanta esta sensación, saber que he crecido, que me ha enriquecido.

Sé que, allá donde vaya, siempre llevaré conmigo este mes de julio: desde todos y cada uno de mis nuevos amigos hasta los lugares que he tenido el placer de conocer.

Espero que sea un "hasta pronto".

Una chica del mundo real.


martes, 4 de julio de 2017

Querida mini-yo: en parajes desconocidos.

Querida mini-yo:

La vida nos propone retos, oportunidades para crecer como personas. Algunos las pillan al vuelo, agradecidos por tenerlas; otros, en cambio, tienen miedo de afrontarlas. Cada uno es a su manera. Somos todos tan diferentes unos de otros... Sin embargo, no es hasta que viajas cuando te das cuenta de que, en el fondo, todos tenemos algo en común entre nosotros.

Tras un viaje agotador, llegué a la que sería mi nueva casa durante el próximo mes. Tan solo llevo tres días, pero puedo decir orgullosa que no me he perdido todavía y me he subido en los autobuses correctos. Pero, ¿a quién le apetece cenar a las seis de la tarde? ¿No tendrán hambre por la noche?

Además, estoy prácticamente sola. No tengo a mi familia al lado en todo momento, y no conozco a mucha gente. Pero así me doy cuenta de lo afortunada que soy día a día.

Así que, querida mini-yo, que se prepare Canterbury.

Una chica del mundo real.

P.D.: hay una frase de Aldous Huxley que me representa a la perfección en estos momentos:

Nadie se da cuenta de lo hermoso que es viajar hasta que vuelve a casa y descansa sobre su almohada vieja y conocida. 

jueves, 15 de junio de 2017

Querida mini-yo: un nuevo miembro.

Querida mini-yo:

Que dé comienzo el ritual de bienvenida.

Hoy es un día especial. Dejamos de ser cuatro en la familia para volver a ser cinco.

Sí, lo sé. Tal vez no seamos los mejores, ni los más inteligentes. Ni siquiera los más graciosos. Pero sé que la vamos a querer con locura, y que la haremos muy feliz. No le faltará cariño y, aunque he tenido peluches más grandes que ella, ocupará un gran sitio en nuestros corazones.

Deberá soportar los mimos diarios, las riñas de mi madre, las perrerías de Elisa, mis torpezas y la aparente indiferencia de mi padre, pero podrá con todo ello.

Y nunca dudes en acariciarla. Parece que le encanta.

Persiguiendo a una bola de pelo,

Una chica del mundo real.

P.D.: se me olvidaba presentarla. Se llama Guinda.


domingo, 4 de junio de 2017

Querida mini-yo: acompáñame.

Querida mini-yo:

Esto de escribir tras un atentado terrorista se está convirtiendo en costumbre.

Y lo odio.

No sé en qué momento el mundo se ha volcado en la deshumanización, la violencia, el dolor, la muerte. ¿Cómo lo hemos consentido?

Siempre he querido ayudar a quien lo necesitase, pero después de todo lo que estoy viendo, la pregunta que más me viene a la cabeza es: ¿merece la pena luchar por un mundo condenado al fracaso?

Y entonces veo a mi hermana pequeña, que todavía cree en la magia; a mis padres, que lo dan todo por nosotras; a mis amigos, mis profesores... Y veo esperanza, motivos por los que seguir adelante. Creo que todavía nos queda mucho por conocer, por vivir. Y quiero poder disfrutarlo.

Querida mini-yo: acompáñame en esta lucha, y trae a más gente. Cuantos más seamos, más conseguiremos.

Con el corazón en Londres,

Una chica del mundo real.