Muchas
personas se preguntan si es verdad que todos tenemos asignados a un ángel que
nos cuida, esos a los que llaman ángeles custodios, o simplemente si los
ángeles existen. Nos hacemos este tipo de preguntas que parecen no tener
respuesta, y no es hasta que lo vivimos en carne y hueso cuando descubrimos la
verdad y nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos.
Según
la Real Academia Española, un ángel es un espíritu celeste criado por Dios para
su ministerio; sin embargo, yo tengo otra hipótesis: para mí, un ángel es cada
detalle bueno que veo, ya sea de un objeto, una ciudad o una persona.
Otra de
mis hipótesis es la cual en la que pienso que un ángel custodio es cualquier
cosa que nos mantiene con ganas de vivir. Puede que el ángel guardián de una persona
sea otra persona, un recuerdo, el trabajo… Pero, y si a ese ángel le ocurre una
desgracia y pierde lo bueno que tenía, ¿se podría decir que es un ángel caído?
¿Acaso eso puede llegar a suceder?
Como
he dicho anteriormente, los humanos nos hacemos este tipo de preguntas, que a
unos les parecerán de vital importancia y que otros dirán que es una pérdida de
tiempo pasarse la vida pensando en ellas. Yo, por mi parte, dejo la puerta
abierta a cualquier pensamiento que llegue a formar vida en mi enrevesada mente
y sigo adelante con la vida, caminando, improvisando, retomando antiguos
caminos y descubriendo senderos nuevos, pero ¿sabes de lo que me estoy dando
cuenta? Que en todos ellos se nos antojan dificultades y enemigos, pero, el
peor de todos, sin duda alguna, es nuestra mente, y si la dejas, puede
destruirte.
Puede ser que tengas una mente prodigiosa, ser el talento más
reconocido debido a que eres un “cerebrito”, pero ¿acaso sirve de algo ser un
Einstein si no sabes callar a tus demonios? Por si no sabes la respuesta, o no
te apetece pensar demasiado, yo te la contesto rápidamente: no.
Vivimos
en un mundo cruel, lleno de trampas, mentiras, secretos, misterios y
atrocidades, pero ¿no crees que nuestros ángeles, los que definen a cada uno de
nosotros, son capaces de hacernos entender que esto es así y así será para
siempre, que tenemos que verle el lado bueno a todo lo que nos rodea, y así
conocer más ángeles que nos ayuden en nuestro camino? Y he aquí nuestra
siguiente incógnita: ¿el camino a qué?, ¿a una vida mejor, o a nuestro propio
infierno?, ¿acaso eso existe?
Y,
como a las anteriores preguntas cada uno debe buscarse sus respuestas, ya sea
tecleando en Google “¿qué hay después de la muerte?” o bien viviendo al máximo,
descubriendo los placeres ocultos de la vida.
Yo
me decanto por la segunda opción. ¿Me acompañas?
