La calle de los recuerdos.

La calle desierta está llena de momentos: algunos tuyos, otros míos, y el resto de ambos.

Las farolas intentan eclipsar al mismo Sol, pero su luz no llega ni a iluminar mi sombrío rostro.

Los zapatos negros de charol dependen de ese fino tacón que tiembla sobre el sucio asfalto.

Mis ojos... Ellos simplemente creen estar grabando una pesadilla mientras te veo dejarme aquí.

La parada del autobús es testigo de tu "adiós" y mi "no podré olvidarte".

Las alcantarillas parecen el único sitio seguro para este frágil corazón, o por lo menos, para lo que queda de él.

La calle desierta está llena de momentos: algunos tuyos, otros míos, unos cuantos de ambos y el resto no los recuerdo.