sábado, 29 de agosto de 2015

Querida mini-yo: ¡maletas por doquier!

Querida mini-yo:

Maletas, maletas y más maletas. Que si llevo poca ropa, que si ahora llevo demasiada... Es lo típico cuando te vas de vacaciones, ¿no? Los días de antes te los pasas organizando todo, pensando qué te falta y si queda algo por hacer para tenerlo todo listo.

Las vacaciones... Ese periodo de tiempo en el que tu madre se vuelve loca comprando medicinas porque es mejor tener siempre algo a mano en urgencias, tu padre carga maletas en el maletero que parece que va a estallar de tanto trasto, tu hermana piensa en mil juguetes que llevarse y echa a suertes qué peluche va a tener el honor de acompañarla en la aventura y tú... Tú simplemente te dejas llevar por toda esa locura como si de un virus se tratase.

No puedes dormir de los nervios, y en cuanto te sientas después de comer para "cerrar los ojos un momento" como nos gusta llamarlo, te quedas dormido en la peor posición posible, perdiéndote así esa película que tantas ganas tienes de ver.

Las vacaciones... ¿Qué sorpresas nos traerán? Seguro que mil historias y sensaciones que anotar en el cuaderno, un millón de recuerdos para nuestra memoria y más risas de las que podríamos llegar a contar.

Vacaciones... ¿He dicho ya lo que supone esa palabra?

Con los nervios a flor de piel,

Una chica del mundo real.

martes, 25 de agosto de 2015

Querida mini-yo: me gusta hacer de mamá por un día.

Querida mini-yo:

Te debe sonar muy cliché, pero me he despertado de la mejor manera posible. La luz entraba por la ventana sin llegar a molestarme, la temperatura era ideal y alguien me abrazaba... Espera, ¿que alguien me abrazaba? ¿Cómo es eso posible? Abrí los ojos y vi a mi trasto con sus bracitos rodeándome y su cabeza en mi pecho. No pasó mucho hasta que se despertó, y seguimos un rato tumbadas mientras mirábamos el techo y hablábamos de nuestras cosas.

Como somos unas expertas dormilonas, ya era tarde y teníamos que desayunar, así que nos levantamos y fuimos a la cocina, donde preparé los desayunos y juntas nos tomábamos las galletas viendo sus dibujos. Dejamos los cacharros en el fregadero, y una genial idea se nos pasó por la mente: ¿y si fregábamos y así cuando volviese mamá estaría orgullosa de nosotras?

Viéndola a ella, con el delantal que le quedaba grande y disfrutando del agua correr por sus dedos, me acordaba de cuando era pequeña y me gustaba fregar mis platos de plástico. Me podría pasar la tarde entera aparentando ser mayor, con un taburete en el que me subía para llegar.

Y ahora que me parece que está demasiado bajo para poder hacer algo cómodamente...

Es increíble cómo pasa el tiempo. Como hablaba mi profesora de literatura, "tempus fugit".

Sin embargo, me gusta hacerme mayor, me gusta madurar. No dejaría esto por nada del mundo, esta sonrisa recordando aquellos momentos y la alegría al pensar en el futuro cuando recordase este día y sonriese de nuevo.

Ex toto corde,

Una chica del mundo real.

domingo, 23 de agosto de 2015

Querida mini-yo: ¿te gustan los domingos tanto como a mí?

Querida mini-yo:

Cuando en mi casa la Wi-Fi funciona, tengo la agradable manía de escribir. Unos hacen deporte (cosa que no me vendría mal, para ser sinceros) mientras otros necesitan revisar su cuenta de Facebook para reírse de las fotos que ha subido alguien de sus círculos de amistad. Algunos se desquitan con un buen libro, ya sea para leerlo o para romperlo, y el resto puede drogarse o beber hasta olvidarse de todo y todos.

Es, por todo ello, que mi forma de desahogarme me parece muy madura e inteligente.
Si alguien me hace la vida imposible, no necesito tener licencia de armas para acabar con él: arranco una hoja de uno de los muchos cuadernos en blanco que tengo y me imagino una maravillosa escena que termino por escribir; es casi más emocionante que hacerlo en la realidad. Así que tened cuidado todos los que os podáis enfrentar a mi ira interna *inserta cara malvada*.

En mis imaginaciones, también puede pasar que Alex Pettyfer me recoge en una flamante Ducati para escaparnos los dos juntos de tan rastrero mundo y formar un hogar en algún remoto lugar del planeta.

Sí, mis sueños son raros, pero eso ya se sabía.

Y te preguntarás: ¿esto a qué viene? La razón es simple: ¡por primera vez en este verano tengo frío en los pies! Debería estar dando saltos de alegría de tener este lujo, pero ya se me ha pasado el momento de euforia y ahora solo quiero que mis padres me dejen cerrar las ventanas, bajen un poco el volumen de la televisión y así pueda concentrarme más en lo que estoy escribiendo.

Es lo que tienen los domingos: son familiares, tanto para lo bueno como para lo malo. Pero me gusta verle las cosas buenas a todo: estamos juntos, tenemos el privilegio de no tener calor después de este verano que parecía el mismísimo infierno, podemos disfrutar de lo que nos gusta y aún estoy a tiempo de aprender a cocinar un huevo frito. Bueno, eso último lo dejaré para el verano que viene...

Hasta el próximo rato con Wi-Fi, 

Una chica del mundo real.

jueves, 20 de agosto de 2015

Querida mini-yo: utiliza el cerebro y olvida los clichés.

Querida mini-yo:

Vivimos en un mundo lleno de clichés absurdos y frases que nos parecen totalmente normales, y somos capaces de hacerlos o desear que nos pasasen, pero ¿por qué?

Aquí va una lista con cuatro de estos fracasos a nivel mundial:

1. "Te comería a besos": esto lo hemos escuchado todos en algún momento de nuestras vidas, ya sea en un momento cariñoso de nuestra madre, abuela, pareja... Pero si nos fijásemos en el significado, ¡es de todo menos romántico! ¡Es canibalismo! Vamos, que te lo dice un desconocido y seguro que sales corriendo despavorida, pero claro, si te lo dice tu novio que es tan guapo y tan cariñoso y tan amable ya suspiras de amor... ¡Pues no! Que se lo trabaje un poco, al estilo de Augustus Waters en Bajo la Misma Estrella, best-seller de John Green. No queremos tener a un psicópata bajo nuestro techo, ¿verdad?

2. "Me haces sentir completo/a": ojo con esta frase, porque es de las peores que hay. Vale que existan personas con las que te lleves mejor que con otras, pero no necesitas a alguien que te complete: necesitas a alguien que te acepte completamente. Tenemos que ser capaces de hacernos valer nosotros mismos y que nos gustemos tal cual somos, sin que la gente que te rodea te diga "me encantaría ser tú".

3. "Eres mi media naranja":
¿soy la mitad de alguien, lo que quiere decir que no soy única? Podríamos catalogarla como un sinónimo de la número 2, pero eso no la perdona por ser tan estúpida. Así que, si alguien utiliza esta "original" frasecilla, simplemente contesta "no puedo serlo si soy un fruto único". Así aprenderán a utilizar el cerebro que tan poco se utiliza para hacer halagos.

4. "Me pregunto si mi vida puede ponerse peor": es lo peor que puedes decir porque, aunque tú lo plantees como una pregunta retórica, la vida se lo toma como un desafío. Es por eso que mejor será decir "al mal tiempo, buena cara" que ir lamentándote de tus desgracias, esperando que alguien las haga parar.

Así que, querida mini-yo, te recomiendo nunca jamás en tu vida utilizar esto, o me sentiré decepcionada.

Sinceramente,

Una chica del mundo real.

martes, 18 de agosto de 2015

Querida mini-yo: ¿significarán algo los sueños?

Querida mini-yo:

¿Nunca te ha pasado que tienes un tema que no para de repetirse en tu mente? ¿Algo que ni siquiera sabes por qué le das tantas vueltas si no es tan importante? Pues así estoy ahora.

Mi madre está leyendo "Hombres sin mujeres" de Haruki Murakami, y el otro día decidí investigar sobre este japonés. Me llamó mucho la atención una cita en la que decía:

"Temes a la imaginación. Y a los sueños aún más. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos."

Me despierto en mitad de la noche por cualquier sueño que soy capaz de recordar a la perfección, ya sea un viaje en barco donde una barracuda se come a un feliz delfín o que una mañana me despierto siendo interna en un convento donde yo conozco a todos pero nadie se acuerda de mí. Extraño, ¿verdad?

Lo más raro es que, a pesar de recordar las conversaciones, las personas que me encontraba e incluso los lugares por los que pasaba, no consigo averiguar quién es Jiji Giollat. Todos los días su nombre resuena entre la marea de mis pensamientos, intentando ponerle cara, carácter, cualquier cosa.

¿Será ella una clave importante de mi vida, aunque sea solo la protagonista de alguna de mis futuras historias? ¿Será cosa del destino, acaso? Aunque para mí el destino signifique que todos tenemos nuestro lugar en el mundo siempre y cuando lo decidamos, que tenemos derecho a opinar de nosotros mismos y no ser simples peones controlados por las grandes mentes de esta sociedad.

¿Saldrá de mi mente algún día Jiji Giollat?

Esperando tus respuestas, querida mini-yo:

Una chica del mundo real.

sábado, 15 de agosto de 2015

Querida mini-yo: no dejes a mamá nunca meter la pizza en el horno.

Querida mini-yo:

Hoy es un sábado como cualquier otro: me he despertado la última y, tras dar los besos de buenos días, mis pies se encaminaban solos hacia la cocina con el olor del pan tostado y la mermelada de frutos rojos. Sí, lo sé, es muy difícil ser la oveja dormilona y hambrienta de la familia, yo te entiendo.

El resto de la mañana la definiría como "inactiva", porque me he duchado, me he vestido con lo primero que he encontrado en el armario y me he tumbado en el sofá a leer.

Qué buena vida es esta; debería haber más sábados durante la semana, aunque seguramente no me gustarían tanto.

De vez en cuando levantaba la vista para ver a mi padre sentado con su típica expresión seria frente al ordenador mientras mi hermana pequeña (también llamada "el trasto") demolía su casa de Barbies, haciendo más ruido que un elefante en una cacharrería.

Y, como no podía faltar, preparamos un pequeño aperitivo antes de que a mi hermana y a mí se nos ocurriese la genial idea de hacer pizza. Con solo eso tendrías que asustarte, porque:
a) Yo + cocinar = CATÁSTROFE ASEGURADA.
b) Elisa (que así se llama el trasto) + yo + cocinar = BUSCA UN LUGAR SEGURO DONDE PUEDAS ESCONDERTE.

A pesar de que llevábamos
todas las de perder, hemos conseguido con éxito nuestra misión, aunque mi madre hubiese estado a punto de estropearlo todo cuando se le ha caído la pizza al intentar meterla en el horno. Por una vez que cocino y colaboro con Elisa, ¿así pensaba pagárnoslo? Porque me he pensado no volver a tocar una masa pegajosa de pizza en la vida.

Aún así, nos lo hemos pasado genial; incluso ha mejorado la mañana, porque a mi hermana le ha dado un ataque de risa que parecía ir para largo y no hemos podido hacer otra cosa más que reírnos.

Y es en esos pequeños momentos en los que sientes tanta felicidad que te abruma, y crees que la vida no es tan mala como la describen en los telediarios.

Pero, para la próxima, seguro que hago una pizza con la que ni un italiano se avergonzaría de probarla.

Siempre aquí,

Una chica del mundo real.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Querida mini-yo: ¡existo!

Querida mini-yo:

Te preguntarás si esto es real o si en realidad lo has sacado de uno de tus descabellados sueños en los cuales vuelas a la velocidad del sonido y vives en una cabaña a las orillas de una playa virgen que solo tú frecuentas.

Pues no; por lo menos, no todavía.

Pero es que esta es una misión muy importante: tengo que advertirte de todo lo que te pasará en tu adolescencia, aunque creo que ya voy un poco tarde. Seré como uno de esos oráculos que aparecen en las novelas fantásticas que tanto te gustan; así podré darte algún que otro consejito para que esta etapa de la vida se te haga más llevadera. Porque vamos, ya verás como luego me agradeces este detalle.

Si puedo elegir, que sea con una deliciosa tarta de tres chocolates; aunque me conformo con un sencillo pero emotivo “gracias”.

Ahora mismo debes estar deseando hacerte mayor y crecer, ser una adolescente al estilo High School Musical donde el instituto es un lugar perfecto para ir cantando y bailando mientras todos a tu alrededor te siguen, pero las cosas llegan a su debido momento; no quieras madurar antes de tiempo.

Claro que tiene sus ventajas: eres libre de salir con tus amigos sin la constante vigilancia de tus padres (aunque debas informarles de adónde vas para que no les dé un paro cardíaco si no te encuentran en casa), puedes elegir lo que quieras ponerte al día siguiente, mantener conversaciones más adultas… Pero, como todo, tiene sus inconvenientes: dejas de tener exámenes de unir con flechas para redactar ensayos de varios folios con el único fin de justificar tu respuesta, tienes que levantarte antes para ir a clases llevando una mochila que, si llevas todo el material necesario, pesará nueve o diez kilos, te piden más responsabilidades…

Es por ello que este proyecto se puso en marcha: te enseñaré las cosas buenas y malas de estos años, qué hacer en cada momento y cómo disfrutar al máximo. Porque, como bien dijo Eleanor Roosevelt, “el propósito de la vida es vivirla, disfrutar de la experiencia al extremo, extender la mano con impaciencia y sin miedo a vivir experiencias más nuevas y más enriquecedoras”.

Así que, querida mini-yo, ten siempre esta guía a mano y ojéala de vez en cuando, que nunca viene mal.

Atentamente:

Una chica del mundo real.