martes, 17 de enero de 2017

Querida mini-yo: satisfacción.

Querida mini-yo:

No hay nada como sentirse a gusto con uno mismo. Saber que el esfuerzo realizado tiene su recompensa. Felicitarse a uno mismo porque lo ha conseguido.

Los cambios nunca son fáciles, y estos meses han sido duros: inicio de Bachillerato, cambios en el trabajo de mi padre... Por si no tenía suficiente, decidí presentarme a la Sesión Nacional del Modelo de Parlamento Europeo para vivir por un fin de semana como un auténtico parlamentario. Además, el tema que debía tratar llamaba mucho mi atención: la desigualdad de la mujer en el mercado laboral. Parecía estar hecho para mí.

La ilusión de las primeras semanas se convirtió en estrés por todas las cosas que tenía que hacer, pero no puedo estar más contenta de haber seguido adelante. Ahora, ya seleccionada, solo me queda esperar con ansias a que llegue el 23 de febrero para disfrutar de una experiencia seguramente inolvidable.

Es por todo ello, querida mini-yo, que te animo a llevar a cabo todos tus proyectos, por muy grandes que sean, porque con dedicación y ganas puedes llegar muy lejos.

Imaginándome como una futura parlamentaria,

Una chica del mundo real.

viernes, 6 de enero de 2017

Querida mini-yo: complejo de Peter Pan.

Querida mini-yo:

Día de Reyes. He conseguido levantarme de la cama a pesar de llevar desde el miércoles sin poder dar bocado. En este momento no me siento débil, la ilusión que se repite año tras año me domina. Mi hermana encabeza la excursión y no puedo evitarlo, me emociono cuando la oigo gritar "¡han venido!"

Se han comido el mazapán con forma de pato, al igual que todos los años, y algún que otro bombón de esos con nombre impronunciable pero que saben a gloria. Un poquito de leche y, para el que quisiese, una copita de whisky para entonar el cuerpo. Mientras los camellos sacian su sed, colocan los regalos al lado de nuestros zapatos y nos dejan más golosinas y chocolates de las que deberíamos comer en un año.

Estoy segura que sabían lo mucho que me iban a gustar los regalos. Una cazadora de cuero para sacar mi lado más fiero incluso cuando tenga miedo, y un portátil para escribir todo lo que se me venga a la mente. No podrían haberse portado mejor.

Y, como Peter Pan, ¿quién me va a quitar la magia de la Navidad como la siente un niño?

Esperando recuperarme para poder probar mi merecida porción de roscón,

Una chica del mundo real.