lunes, 21 de septiembre de 2015

Querida mini-yo: seamos del club de fans de las servilletas.

Querida mini-yo:

No siento las piernas del cansancio acumulado y las operaciones matemáticas se enredan ante mis ojos para así ser más imposibles de resolver; si me río, paro al instante porque tengo agujetas en los abdominales y voy por mi casa en zapatillas porque el suelo está demasiado frío para mi gusto. Se nota que la rutina vuelve, y cuesta; vaya que cuesta, solo quiero volver a esa tumbona con vistas al mar para leer hasta que se me cierren los párpados y mi piel se tueste hasta que no me reconozca en el espejo.

Pero quiero pensar que ahora vienen esos momentos tan llenos de vida en los que sales una tarde de sábado a tomarte un té, entras empapado a la cafetería y, mientras esperas tu pedido, las mejores ideas que puedan existir las apuntas en servilletas con una caligrafía digna de un cero pero, eso sí, con dibujos muy pequeños adornando las esquinas. Si estás de buen humor eres capaz de dejar una pequeña propina antes de sumergirte de nuevo en la inmensidad de las calles, con los ruidosos coches rugiendo de fondo y los protectores edificios indicándote el camino.

Ahora viene la época de quedarse en casa un día de esos de ir en bata mientras escalofríos que no han sido causados por el frío te llenan al pensar la de cosas que te quedan por hacer en esta vida.

Me gusta mi forma de mirar la vida; me hace sentir única. Por algo tenemos pensamiento, ¿no?

Me enorgullece ser de esas pocas personas que guardan las servilletas escritas en su bolso para leerlas algún día y echar la vista atrás a esa hora y ese momento exacto.

Pero, querida mini-yo, me enorgullece todavía más haber sido positiva durante todo un lunes. Me merezco un premio.

Deseando esos días de servilletas,

Una chica del mundo real.