Querida mini-yo:
Esto de escribir tras un atentado terrorista se está convirtiendo en costumbre.
Y lo odio.
No sé en qué momento el mundo se ha volcado en la deshumanización, la violencia, el dolor, la muerte. ¿Cómo lo hemos consentido?
Siempre he querido ayudar a quien lo necesitase, pero después de todo lo que estoy viendo, la pregunta que más me viene a la cabeza es: ¿merece la pena luchar por un mundo condenado al fracaso?
Y entonces veo a mi hermana pequeña, que todavía cree en la magia; a mis padres, que lo dan todo por nosotras; a mis amigos, mis profesores... Y veo esperanza, motivos por los que seguir adelante. Creo que todavía nos queda mucho por conocer, por vivir. Y quiero poder disfrutarlo.
Querida mini-yo: acompáñame en esta lucha, y trae a más gente. Cuantos más seamos, más conseguiremos.
Con el corazón en Londres,
Una chica del mundo real.
