Querida mini-yo:
La vida nos propone retos, oportunidades para crecer como personas. Algunos las pillan al vuelo, agradecidos por tenerlas; otros, en cambio, tienen miedo de afrontarlas. Cada uno es a su manera. Somos todos tan diferentes unos de otros... Sin embargo, no es hasta que viajas cuando te das cuenta de que, en el fondo, todos tenemos algo en común entre nosotros.
Tras un viaje agotador, llegué a la que sería mi nueva casa durante el próximo mes. Tan solo llevo tres días, pero puedo decir orgullosa que no me he perdido todavía y me he subido en los autobuses correctos. Pero, ¿a quién le apetece cenar a las seis de la tarde? ¿No tendrán hambre por la noche?
Además, estoy prácticamente sola. No tengo a mi familia al lado en todo momento, y no conozco a mucha gente. Pero así me doy cuenta de lo afortunada que soy día a día.
Así que, querida mini-yo, que se prepare Canterbury.
Una chica del mundo real.
P.D.: hay una frase de Aldous Huxley que me representa a la perfección en estos momentos:
Nadie se da cuenta de lo hermoso que es viajar hasta que vuelve a casa y descansa sobre su almohada vieja y conocida.