Querida mini-yo:
Me cuesta encontrar palabras que describan la situación que vivimos en este momento. Suelo soñar casi todas las noches, pero nunca he tenido una pesadilla como esta. En ninguna de las historias que he leído el antagonista era un enemigo tan letal. Y eso me aterra.
Universidades y colegios sin actividad presencial, millones de personas en todo el mundo sin poder ir a trabajar, familiares perdiendo a sus seres queridos sin poder decirles "te quiero" por última vez, sin poder despedirles como se merecen. Un adversario invisible que ataca sin avisar. Una batalla que no se libra en las calles sino en las casas, pero que no por ello es menos peligrosa.
Y es que, querida mini-yo, de un momento a otro la vida nos ha cambiado de golpe. Y, aunque no me hacía falta este duro golpe para saber que mi vida era increíble tal cual era, la echo de menos. Echo de menos poder buscar la sombra cuando el sol me cegaba la vista o perderme con mis amigos por las calles de Madrid. Echo de menos abrazar sin miedo y no inquietarme cada vez que mi padre vuelve cansado de largas jornadas en el hospital. Echo de menos añorar mi casa y desear que llegase el fin de semana para leer y ver películas.
No obstante, sé que esto pasará, que volverá a estar permitido amar, que los reencuentros serán inolvidables y que volveremos a patearnos las calles hasta quedarnos sin zapatillas. Pero nada de ello será posible si no nos cuidamos y cuidamos al resto. Por eso esta vez, querida mini-yo, solo te pido que te quedes en casa, y que no pierdas la esperanza, porque todo volverá.
Ojalá esto nos sirva para apreciar lo que teníamos.
Cuídate mucho,
Una chica del mundo real.