miércoles, 12 de agosto de 2015

Querida mini-yo: ¡existo!

Querida mini-yo:

Te preguntarás si esto es real o si en realidad lo has sacado de uno de tus descabellados sueños en los cuales vuelas a la velocidad del sonido y vives en una cabaña a las orillas de una playa virgen que solo tú frecuentas.

Pues no; por lo menos, no todavía.

Pero es que esta es una misión muy importante: tengo que advertirte de todo lo que te pasará en tu adolescencia, aunque creo que ya voy un poco tarde. Seré como uno de esos oráculos que aparecen en las novelas fantásticas que tanto te gustan; así podré darte algún que otro consejito para que esta etapa de la vida se te haga más llevadera. Porque vamos, ya verás como luego me agradeces este detalle.

Si puedo elegir, que sea con una deliciosa tarta de tres chocolates; aunque me conformo con un sencillo pero emotivo “gracias”.

Ahora mismo debes estar deseando hacerte mayor y crecer, ser una adolescente al estilo High School Musical donde el instituto es un lugar perfecto para ir cantando y bailando mientras todos a tu alrededor te siguen, pero las cosas llegan a su debido momento; no quieras madurar antes de tiempo.

Claro que tiene sus ventajas: eres libre de salir con tus amigos sin la constante vigilancia de tus padres (aunque debas informarles de adónde vas para que no les dé un paro cardíaco si no te encuentran en casa), puedes elegir lo que quieras ponerte al día siguiente, mantener conversaciones más adultas… Pero, como todo, tiene sus inconvenientes: dejas de tener exámenes de unir con flechas para redactar ensayos de varios folios con el único fin de justificar tu respuesta, tienes que levantarte antes para ir a clases llevando una mochila que, si llevas todo el material necesario, pesará nueve o diez kilos, te piden más responsabilidades…

Es por ello que este proyecto se puso en marcha: te enseñaré las cosas buenas y malas de estos años, qué hacer en cada momento y cómo disfrutar al máximo. Porque, como bien dijo Eleanor Roosevelt, “el propósito de la vida es vivirla, disfrutar de la experiencia al extremo, extender la mano con impaciencia y sin miedo a vivir experiencias más nuevas y más enriquecedoras”.

Así que, querida mini-yo, ten siempre esta guía a mano y ojéala de vez en cuando, que nunca viene mal.

Atentamente:

Una chica del mundo real.