domingo, 23 de agosto de 2015

Querida mini-yo: ¿te gustan los domingos tanto como a mí?

Querida mini-yo:

Cuando en mi casa la Wi-Fi funciona, tengo la agradable manía de escribir. Unos hacen deporte (cosa que no me vendría mal, para ser sinceros) mientras otros necesitan revisar su cuenta de Facebook para reírse de las fotos que ha subido alguien de sus círculos de amistad. Algunos se desquitan con un buen libro, ya sea para leerlo o para romperlo, y el resto puede drogarse o beber hasta olvidarse de todo y todos.

Es, por todo ello, que mi forma de desahogarme me parece muy madura e inteligente.
Si alguien me hace la vida imposible, no necesito tener licencia de armas para acabar con él: arranco una hoja de uno de los muchos cuadernos en blanco que tengo y me imagino una maravillosa escena que termino por escribir; es casi más emocionante que hacerlo en la realidad. Así que tened cuidado todos los que os podáis enfrentar a mi ira interna *inserta cara malvada*.

En mis imaginaciones, también puede pasar que Alex Pettyfer me recoge en una flamante Ducati para escaparnos los dos juntos de tan rastrero mundo y formar un hogar en algún remoto lugar del planeta.

Sí, mis sueños son raros, pero eso ya se sabía.

Y te preguntarás: ¿esto a qué viene? La razón es simple: ¡por primera vez en este verano tengo frío en los pies! Debería estar dando saltos de alegría de tener este lujo, pero ya se me ha pasado el momento de euforia y ahora solo quiero que mis padres me dejen cerrar las ventanas, bajen un poco el volumen de la televisión y así pueda concentrarme más en lo que estoy escribiendo.

Es lo que tienen los domingos: son familiares, tanto para lo bueno como para lo malo. Pero me gusta verle las cosas buenas a todo: estamos juntos, tenemos el privilegio de no tener calor después de este verano que parecía el mismísimo infierno, podemos disfrutar de lo que nos gusta y aún estoy a tiempo de aprender a cocinar un huevo frito. Bueno, eso último lo dejaré para el verano que viene...

Hasta el próximo rato con Wi-Fi, 

Una chica del mundo real.