miércoles, 15 de junio de 2016

Querida mini-yo: adiós, mundo cruel.

Querida mini-yo:

Pasaban los minutos. Los contaba cada vez que miraba el reloj, que parecía reírse de mis ganas de escapar de allí por la forma sonriente de las agujas.

Con el lápiz en la mano, daba ligeros golpecitos a la pintada y arañada mesa. El papel que tenía delante había sido observado meticulosamente en un intento por entender qué ocultaban aquellas preguntas que parecían no tener respuestas lógicas.

El tiempo parecía estar corriendo una maratón mientras que mi mente se había quedado estancada, como si alguien la hubiese apagado con un mando a distancia. Mis ojos se movían hacia todos lados, esperando "algo" (no sabía el qué) que pudiese ayudar.

Sin previo aviso, el sonido de un timbre hizo temblar todo mi ser. ¿Tal vez de miedo, tristeza? Me levanté, resignada, de la angustiosa silla y, entonces...

Y, entonces, me desperté llena de alegría porque esa escena no pasaría en mucho tiempo. Así pues, me despedí de los exámenes y me adentré en un mundo en el que el sol brillaba con más fuerza que nunca y mi mente sólo podía pensar en todo lo que me quedaba por delante en ese tan ansiado verano.

Una chica del mundo real.