Querida mini-yo:
Lo siento.
Sí, de verdad que lo siento. En lo más profundo del alma.
Llevo mucho tiempo sin escribir. Diría que demasiado. Hasta me ha costado volver a saber cómo desplazar mis dedos por el teclado. Por suerte, no me ha costado mucho. Es como montar en bicicleta, ¿sabes? Una vez que empiezas a hacerlo y ves que no te caes, no lo dejas. Es adictivo. Menos mal que existen los exámenes para alejarme de esta droga (nótese el sarcasmo).
Ahora tengo mil pensamientos en mente, muchas ganas de poder hacer que sean algo más que ideas y muy poco tiempo para ello. Pero para algo está el verano a la vuelta de la esquina, y no solo para que los mosquitos me acribillen o pueda dormir como un bebé; también para escribir, leer, estar con mis amigos, comer helados hasta que no pueda más y, sobre todo, disfrutar. De los días más largos, de mi familia, de mí misma.
Y así me despido, con un beso que sabe a sal.
Una chica del mundo real.
