miércoles, 20 de enero de 2016

Querida mini-yo: entre poesía y reflexión.

Querida mini-yo:

El domingo pasado me quedé por la noche viendo la película que echaban en La 1, Contagio de Steven Soderbergh. Empecé a verla por recomendación de mi padre pero me enganchó hasta el final y lo que es más importante: me hizo pensar.

Las escenas giran alrededor de un tema principal que es la aparición de un nuevo virus con alta tasa de mortalidad, iniciando una epidemia que no saben cómo controlar. Pero lo que me llamó la atención fue la actitud de los personajes: la desesperación por salvar a sus personas más queridas, el miedo a la muerte, la frustración por no poder hacer nada para pararlo, la violencia de la que nos hacemos cómplices para seguir adelante...

No somos más que un estereotipo que, al salirse de sus condiciones normales, se deja llevar por los sentimientos. Pero al igual que podemos comportarnos como cobardes en situaciones tan extremas siempre podemos ser el héroe de la película, ese que incluso cuando sabe que le quedan minutos de vida afronta con valentía su situación y le hace frente.

Y todo ello me lleva a la siguiente reflexión: ¿seríamos capaces de perder para siempre nuestra parte humana? ¿Esa que nos hace sentir? Sigo sin respuestas pero si de algo estoy segura es que prefiero sentir aunque sea dolor a no sentir absolutamente nada.

Como dice Bécquer en su rima LXVIII: 

Triste cosa es el sueño

que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡ que aún me quedan lágrimas!
Sí: sigo viva y con ganas de seguir adelante, por muchos obstáculos que se interpongan allá donde vaya.

Te digo adiós, querida mini-yo, y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...

Una chica del mundo real