Querida mini-yo:
He descubierto que no hay día en el que no aprendas algo nuevo.
Como, por ejemplo, que tu profesor de mates tiene un corazón debajo de sus habituales camisas de cuadros o que tienes un talento innato para el voleibol que nunca antes habías sacado a relucir.
Y, pensándolo detenidamente, es gracias a este lento pero continuo proceso de aprendizaje que llegamos a ser quienes somos; puede que un día pienses que no has aprendido nada nuevo pero siempre habrá un pequeño detalle que te habrá cambiado.
Qué preciosa es la vida, ¿verdad? Llena de pequeñas imperfecciones que nos llevan a conocernos mejor a nosotros mismos.
Hoy estoy demasiado positiva. Como siga así, empezaré a decir cursiladas con las que moriré de una extrema subida de azúcar.
¡Feliz día!
Una chica del mundo real.