Querida mini-yo:
Según mi madre, este fin de semana estoy durmiendo más que nunca. Pero claro, es la cura de sueño que me espera después de todo lo pasado.
Digamos que el viernes se me planteaba como el Apocalipsis: a primera hora el interminable examen de sociales. Y digo interminable con razón, pues no es normal estar hora y media sin parar de escribir y que no te dé tiempo a acabarlo. Pero lo peor estaba por venir. Tenía la Gran Prueba de Fuego, el motivo de mi existencia por estos meses de curso.
El examen de matemáticas.
Gracias a ello, me pasé el jueves sin levantarme de la silla y sin poder dormir por la noche, atormentada por mis (para nada positivos) pensamientos.
Y el viernes no tuve mejor idea que llegar al instituto la primera; y sí, la primera. Antes que los profesores.
Estaba todavía cerrado.
Así que me tocó pasar frío hasta que la conserje llegó y me abrió la puerta. "De examen, ¿eh? Recuerdo las tonterías que hacía". Y es que no lo pudo describir mejor, pues entonces me di cuenta de lo estúpido que era pensar que cuanto antes llegase antes empezaría si ni siquiera estaba el profesor allí.
Deambulé por los pasillos por primera vez vacíos y completamente a oscuras, y doy gracias por no haber visto "Tesis" antes en mi vida. Seguramente no habría tenido las agallas para estar ahí. Aunque todo sea por un examen.
Pero menos mal que solo fue un día de tortura y tengo a mi increíble hermana que se ha pasado todo el fin de semana con una espada láser en mano y en la tele no hay otra cosa que no sea alguna película de Star Wars.
Así que, querida mini-yo: si tienes alguna duda sobre quién es Darth Vader, vente a mi casa y aguanta a mi padre explicándote la saga entera. Aunque tal vez te pase lo que a mí, y es que de ver las películas sin seguir el orden ya me hago un lío con todo.
Que la fuerza te acompañe,
Una chica del mundo real.