domingo, 22 de noviembre de 2015

Querida mini-yo: la intensidad de lo intenso.

Querida mini-yo:

Hoy ha sido un día... Cómo definirlo... Intenso.

Me he despertado enérgica y alegre y he bajado las escaleras con una sonrisa en mi cara. Claro que ha pasado a ser una mueca cuando he descubierto a mi padre desayunando las últimas migas de cereales con chocolate y avellanas que quedaban y tanto quería. Total, que me he tenido que conformar con unos simples cereales que no me sabían a gloria.

Pero lo peor ha sido ese sentimiento de terror cuando mi querida madre y su segunda hija se han compinchado para darme un susto. Por si me había dado hipo.

Iba a estrenar mi vestido nuevo pero ha sido ver la cara de negación de mi madre y volver por donde había venido, entristecida y pensando qué había hecho para merecer tan mala suerte.

Y nunca le hagáis caso a vuestros padres cuando os digan "pídete este té, te va a gustar". No, porque vas a acabar con la lengua quemada, un té que vas a tener que rechazar y a tus padres riéndose de tu desgracia.

Patético, lo sé.

Menos mal que todo se mejora con un poco de chocolate, los ejercicios de mates terminados y esperando con ansias el estreno de Sinsajo Parte II.

Una chica del mundo real.