Querida mini-yo:
Siempre se me han dado mal las despedidas, y esta vez no es diferente.
Le tengo que decir adiós a un año que estoy segura siempre recordaré: por celebrar mi cumpleaños el día que es, por graduarme de la E.S.O. en un instituto diferente con nuevos amigos, por mantener a mis amigos de siempre aunque fuese difícil, por sobrellevar el verano más caluroso que he vivido -siempre digo lo mismo-, por mantener unida la familia pase lo que pase y venga lo que venga.
Vale, no todo ha sido fácil y maravilloso, pero gracias a eso he aprendido y madurado -aunque mi hermana no pare de repetirme lo "adolescente" que soy, como si fuese algo malo-.
Pero sé que este 2017 va a ser igual de bueno o incluso mejor; por lo menos, lo intentaré.
Solo te deseo, querida mini-yo, que no te duermas antes de las uvas.
Feliz año nuevo,
Una chica del mundo real.
