lunes, 4 de abril de 2016

Querida mini-yo: el paraguas rojo.

Querida mini-yo:

Hace tiempo que no llueve así, sin cesar, como las lágrimas cayendo. Además, con ese color gris plomizo puedes incluso creer que el cielo está de luto.

Cojo mi paraguas rojo, ese que parece alegrar hasta la tarde más triste y fría, pero hoy ni eso parece animarme. Ni a mí ni a todas las personas que van de un lado a otro mientras se encierran en un mundo donde todo tiene un porqué.

Una de las tantas razones para huir de aquí.

Sigo andando. Mis botas se llenan cada vez más de agua y me pesa andar. O es eso o todas las emociones que parezco llevar a rastras.

Los coches circulan al lado intentando ensuciarme pero, en medio de toda esa agonía, tengo la gran suerte de salvarme con mi paraguas rojo.

Todavía queda algo que me ayude a seguir, supongo. Y espero no perderlo nunca porque cuando todo está perdido, ¿qué te impedirá acabar?

Una chica del mundo real.