Por fin viernes. Uno de esos viernes en los que no sientes las piernas de puro cansancio; esos que empiezan con fuerza o en los que ni un rayo de sol consigue iluminar tus ojeras.
Viernes para los que madrugan y para los que se duermen en la parada del autobús mientras intentan comprender palabras sueltas de la canción de moda. Los optimistas ven estos días como el elixir de la vida, una anticipación de los días siguientes; otros simplemente los ven como una maldición, la barrera que los separa del ansiado fin de semana,Hay viernes claros, viernes grises, viernes de ibuprofeno y viernes de risas sin control. Podría pasarme días hablando de todos los tipos de viernes que puede haber, pero nunca conseguiría describir mi día de hoy, pues hasta el más mínimo detalle lo hace especial.
Creo que estoy empezando a filosofar demasiado, ¿falta de sueño, tal vez? Probablemente; eso y demasiadas horas de estudio y razonamiento a la espalda.
Deseando que lleguen las recompensas,
Una chica del mundo real.